El Mundial 2026 aún no impulsa la demanda hotelera en EE.UU.

El Mundial de Fútbol 2026, que se celebrará en Estados UnidosMéxico y Canadá, prometía convertirse en uno de los grandes motores turísticos y hoteleros de la década. Sin embargo, a poco más de un año del inicio del torneo, el panorama en varias ciudades anfitrionas estadounidenses muestra señales de menor dinamismo del esperado, especialmente en el sector hotelero.

De acuerdo con distintos análisis de mercado y operadores del sector, cerca del 80% de los hoteles en ciudades sede de Estados Unidos se encuentran actualmente por debajo de las previsiones iniciales de reservas para el evento. La expectativa de una demanda masiva e inmediata todavía no se traduce de manera uniforme en las ventas ni en el ritmo de ocupación proyectado por la industria.

El comportamiento, no obstante, es dispar según el destino. Mercados turísticos consolidados y con fuerte conectividad internacional, como Miami y Atlanta, mantienen niveles de demanda más sólidos y aparecen mejor posicionados para capitalizar el flujo de visitantes. En cambio, otras ciudades anfitrionas muestran un avance más lento en las reservas, particularmente en segmentos vinculados al turismo internacional.

Entre los factores que explican este escenario aparecen las restricciones y demoras en la emisión de visados hacia Estados Unidos, especialmente para viajeros provenientes de algunos mercados emergentes. A esto se suma un contexto internacional marcado por tensiones geopolíticas, incertidumbre económica y cambios en los hábitos de viaje postpandemia, que están afectando la planificación anticipada de los turistas.

La situación genera cautela entre cadenas hoteleras, operadores receptivos y plataformas de distribución, que habían proyectado un fuerte incremento en tarifas y ocupación para el campeonato. Aunque el evento sigue representando una enorme oportunidad para el turismo regional, el mercado comienza a mostrar que el impacto no será homogéneo y dependerá en gran medida de la capacidad de cada destino para atraer demanda internacional.

En paralelo, el sector mantiene expectativas positivas a mediano plazo. Muchos operadores consideran que las reservas podrían acelerarse más cerca del inicio del torneo, especialmente si mejoran las condiciones migratorias y la conectividad aérea. Además, el Mundial 2026 será el primero con 48 selecciones participantes, lo que incrementará el volumen potencial de viajeros y extenderá la duración del evento.

Más allá de las cifras actuales, el torneo ya se perfila como una prueba clave para la capacidad de los destinos anfitriones de combinar infraestructura, conectividad y experiencia turística en un contexto global cada vez más competitivo e incierto.

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