El nuevo ultralujo ya no se mide en espacio, sino en tiempo

El concepto de ultralujo atraviesa una redefinición profunda de cara a 2026, dejando definitivamente atrás la acumulación de bienes y centrándose en la gestión consciente del tiempo. Para los viajeros de elevado patrimonio el nuevo símbolo de estatus es disponer de minutos protegidos, experiencias sin fricción y bienestar medible, en un ecosistema donde lujo, salud, privacidad y sostenibilidad convergen.

El ultralujo ya no se define por metros cuadrados, activos inmobiliarios o bienes exclusivos. Los expertos coinciden en señalar que el cambio estructural está en marcha: el valor se desplaza hacia el tiempo disponible, la coherencia vital y el propósito. Esta transformación responde a una nueva mentalidad entre los grandes patrimonios, que priorizan experiencias que aporten bienestar real y eficiencia vital.

Los datos respaldan este giro. El Wealth Report 2024 de Knight Frank sitúa en más de 600.000 el número de individuos con patrimonios superiores a 30 millones de dólares en 2023, tras crecer un 4% en un solo año. En paralelo, el estudio de lujo 2024 de Bain & Company estima el gasto global en casi 1,5 billones de euros, con un cambio claro: crecen con fuerza las experiencias vinculadas a viajes, hospitalidad, bienestar y gastronomía, mientras se modera el consumo de bienes personales.

Viajar menos veces, pero más tiempo
En este contexto, el viaje de lujo se consolida como uno de los principales vehículos para “ganar tiempo”. El Consejo Mundial de Viajes y Turismo (WTTC) recuerda que el turismo representa el 10% del PIB mundial y genera más de 350 millones de empleos. Dentro de ese ecosistema, el segmento del viaje de lujo ya concentra 2,5 billones de dólares, con previsiones que lo acercan a los 4,8 billones en la próxima década."El viajero de alto poder adquisitivo busca destinos donde bienestar, cultura y sostenibilidad convivan", apunta Karine Titli, directora general de Galería Canalejas. Fuente: Luxurycomm.

La tendencia es clara: los clientes de alto patrimonio apuestan por viajes más largos, con menor rotación y mayor profundidad, que integren conocimiento, bienestar y privacidad. Como resume Cayetana Vela Sánchez-Merlo, socia de Luxurycomm y COMM Media Group, “el gran giro es que el lujo deja de medirse en metros cuadrados para hacerlo en minutos de vida bien vividos”.

Privacidad, eficiencia y experiencias sin fricción
La protección del tiempo se traduce en una demanda creciente de soluciones que eliminen fricciones. Aerolíneas chárter, operadores de yates y residencias de lujo evolucionan hacia modelos de suscripción, copropiedad y experiencias llave en manoEnrique Bellver, CEO de Maestro Viajes, subraya que los clientes buscan “itinerarios que ahorren tiempo y maximicen la privacidad sin renunciar a la autenticidad local”, con un aumento sostenido de residencias de larga estancia y programas que combinan bienestar clínico y experiencias culturales exclusivas.

Esta tendencia del ahorro de tiempo incorpora además una nueva capa de responsabilidad. Mar Sánchez Villalta, fundadora y CEO de SBC International Services, señala que el viajero ultraexclusivo demanda paquetes completos -vuelo privado, residencia y experiencias curadas- con trazabilidad social y ambiental, consciente de que su forma de viajar también comunica valores.

Bienestar medible: de tendencia a estándar
El bienestar deja de ser un complemento y se convierte en núcleo del ultralujo. Según el Global Wellness Institute, la economía del bienestar alcanzó 6,3 billones de dólares en 2023. En el segmento premium esto se traduce en programas personalizados de medicina preventiva, seguimiento remoto y rutinas diseñadas para optimizar energía y longevidad.

Desde la cosmética científica, Aura Serra, fundadora y CEO de Aura Cosmetics, destaca la búsqueda de coherencia entre discurso vital y consumo de productos y rituales, “redefiniendo la belleza como bienestar visible”; mientras que Myriam Yébenes, CEO de los centros Maribel Yébenes, define como el verdadero lujo la continuidad del cuidado, independientemente de donde se encuentre el viajero.
Por su parte Karine Titli, directora general de Galería Canalejas, observa cómo “los espacios de bienestar médico y estético dentro de hubs de lujo como la Galería se han convertido en un auténtico imán para el viajero internacional de alto poder adquisitivo. Vienen a Madrid a revisarse, a cuidarse y, al mismo tiempo, a disfrutar de gastronomía, compras y cultura en un radio de pocos metros”.

Diseño, sostenibilidad y legado
El diseño acompaña esta transformación como facilitador de tiempo y bienestar. Silvia Trigueros, CEO de Trigueros Studio, señala que la exclusividad reside hoy en ofrecer silencio, funcionalidad y belleza; mientras firmas de interiorismo de lujo como BANNI Elegant Interior apuestan por proyectos llave en mano pensados para “habilitar el tiempo”.

De cara a 2026, el ultralujo incorpora además criterios de sostenibilidad verificable, impacto social y reporting transparente. Como concluye Bellver, “el producto ganador el próximo año será el que integre logística impecable, seguridad y narrativas de impacto verificable. El lujo ya no es sólo dónde duermes, sino poder demostrar que cada viaje suma en tu salud, tu legado y tu contribución al mundo”.

Fuente: Hosteltur

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