En estudio de tendencias de Travelzoo, su director, Stephan Keschelis, ha confirmado que, en su opinión, en el sector turístico se está generando una burbuja

En la presentación del estudio de tendencias de Travelzoo, su director general para España y Francia, Stephan Keschelis, ha confirmado que, en su opinión, en el sector turístico se está generando una burbuja a consecuencia de “la subida de precios de los proveedores por el incremento de costes y la falta de personal, y sin embargo sigue habiendo la misma demanda, cuando a precios más altos debería descender. Pero esta situación no puede mantenerse indefinidamente y llegará el momento en que la burbuja explote, a instancias del consumidor, aunque no será este año”.

Stephan Keschelis ha esgrimido las causas de la burbuja: “Se está moviendo mucha demanda, porque a la doméstica se está sumando cada vez más la internacional, además de producirse cambios en el comportamiento, con la vuelta de los viajes de negocios y los eventos, a los que ahora se añaden las reuniones de los nómadas digitales, que disfrutan de una nueva flexibilidad. Los precios suben porque no hay más capacidad, y es algo que cada vez escuchamos más entre nuestros proveedores”.

“El cliente sigue predispuesto a viajar más que nunca, aunque sea pagando más, pero cada vez muestra más sensibilidad al precio, y como alternativas a esa burbuja, busca destinos menos habituales y nuevos modelos de negocio, como los viajes sorpresa; aprovecha los países con cambio de moneda favorable al euro; así como los cruceros, que se encuentran en lo alto de las preferencias de viaje y mantienen su competitividad; además del auge de la alta velocidad de bajo coste”, como ha enumerado Keschelis.

Para Keschelis lo que es seguro es que en algún momento la burbuja explotará, y “ya hay señales de que ocurrirá, porque el consumidor está buscando alternativas y observamos indicadores de cambio de tendencias”. Ha citado cinco productos y destinos al alza:

- Boom de destinos con un cambio de moneda favorable al euro, como Japón, Argentina, Egipto. En el otro plato de la balanza se sitúan otros como Costa Rica y México.

- Auge de los viajes sorpresa a precio cerrado, como los que ofrecen los proveedores españoles wowtrip y Flappin. Este tipo de producto “supera en engagement a las ofertas tradicionales”.

- La entrada en el mercado de trenes baratos y sostenibles bajo las marcas Ouigo, Iryo y Avlo, “con una capacidad enorme”.

- Irrupción de nuevos destinos en el mercado con mejor relación calidad-precio. En el ámbito internacional, por ejemplo Albania, está viviendo un auténtico boom

- Éste es también el año de los cruceros, dado que “ante la ausencia aún de turismo asiático, para cubrir la gran capacidad de los barcos están ofreciendo una relación calidad-precio óptima, con precios más competitivos que incluso para un fin de semana en una capital europea”.

“Los hoteleros están encantados de poder subir los precios sin que se resienta la demanda; algo que puede funcionar a corto plazo, pero si el cliente paga más y no recibe el servicio esperado por la escasez de personal, no repetirá ese viaje y empezará a explotar esa burbuja porque dejarán de pagar tanto. Los hoteleros son conscientes de que están pidiendo mucho, pero como las reservas siguen produciéndose a última hora, que fue lo que les salvó durante la pandemia, cuanto más tarde compran, más caro es. La gente paga lo que sea si no tiene otra opción, pero para las vacaciones tiene más flexibilidad para cambiar de destino y busca ofertas, que siempre las hay, pero cada vez es más difícil encontrarlas para Baleares y Canarias”, según ha advertido Keschelis

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