IATA: Cinco riesgos clave que marcarán 2026

En enero de 2025, el sector del transporte aéreo comenzaba un año lleno de desafíos; entre ellos, la amenaza de la incertidumbre arancelaria y su impacto en la industria.

A pesar del contexto desafiante, las aerolíneas obtuvieron un beneficio neto récord de 39.500 millones USD. Sin embargo, hay que remarcar que ese es el beneficio que consigue una sola empresa petrolera en un solo año. Y si nos fijamos en el margen de beneficio neto, los datos resultan aún más desalentadores. Con una previsión del 3,9% para 2026, y sin haber superado nunca el 5%, el sector aéreo sigue teniendo uno de los márgenes de beneficio neto más bajos. En términos por pasajero y en dólares estadounidenses, el beneficio neto previsto para la industria del transporte aéreo equivale a 7,90 USD, por debajo del beneficio que obtiene Apple con la venta de una funda para iPhone.

Panorama de riesgos

El año 2026 se presenta repleto de riesgos. Es esencial comprender lo que estos pueden implicar a efectos de planificación y toma de decisiones, así como el impacto que pueden tener en las aerolíneas. Hay cinco áreas que adquieren especial relevancia este año.

  1. Fragmentación política

El sistema multilateral posterior a la Segunda Guerra Mundial se ha debilitado, y es probable que la fragmentación sea más visible en el comercio internacional. Se están aplicando políticas proteccionistas sin tener en cuenta su impacto en las redes mundiales, ya sean cadenas de suministro o sectores concretos, como el transporte aéreo.

Las instituciones internacionales también están siendo eludidas, lo que podría significar el final de 80 años de armonización mundial de la Organización de Aviación Civil Internacional. Un ejemplo de ello es el conflicto entre los distintos marcos normativos que compiten en la actualidad para determinar cómo abordar las emisiones de CO₂ del transporte aéreo. La fragmentación de las políticas fiscales introduce serias distorsiones competitivas que se propagan por toda la red mundial, aunque tales políticas parezcan centradas a nivel local. Estas políticas apenas generan ingresos para los gobiernos, tienen poco o ningún impacto en la reducción de emisiones y encarecen el transporte aéreo.

  1. Interrupciones en la cadena de suministro

Existe un retraso persistente y sin precedentes en la entrega de aviones. Aunque la situación ha comenzado a mejorar, no se espera que el desfase entre las necesidades de las aerolíneas y la producción se resuelva antes de 2031-2034. Esto limita el crecimiento del sector —si bien protege sus rendimientos, en vista de los niveles récord que están alcanzando los factores de ocupación—. Es más, esta situación frena los avances en la mejora de la eficiencia energética de la flota mundial y ralentiza la descarbonización del sector.

  1. Perturbaciones relacionadas con el cambio climático

Las perturbaciones, como las condiciones meteorológicas extremas y las fluctuaciones de los precios de las materias primas, pueden afectar a la agricultura, las infraestructuras, el comercio mundial y los flujos de inversión. Para que la transición energética de las aerolíneas que persiguen el objetivo de cero emisiones netas de carbono para 2050 sea un éxito, se necesitan políticas estables y una financiación segura. La pérdida de interés en abordar las cuestiones climáticas de forma coordinada en todo el mundo ralentizará sin duda el avance en todos estos frentes.

Otros riesgos asociados incluyen una mayor inseguridad alimentaria y del agua y, por lo tanto, un aumento de la migración. Sin embargo, el mundo se muestra cada vez más hostil hacia la migración. La decisión de los países de acoger o no a los migrantes aumentará la presión en las fronteras y los sistemas de apoyo, lo que afectará a los pasajeros aéreos internacionales

  1. Ciberataques e inteligencia artificial

Los ciberataques son cada vez más frecuentes y graves. A esto se suma la convergencia de riesgos y vulnerabilidades con la inteligencia artificial (IA), que incrementa las capacidades de los ciberdelincuentes; la inestabilidad geopolítica, que es un caldo de cultivo; y la dependencia digital, que expone a las cadenas de suministro y a las organizaciones a mayores riesgos.

El hecho de que el sector aéreo dependa de infraestructuras críticas hace que la red mundial de transporte aéreo sea especialmente vulnerable, al igual que el resto de sectores conectados a la red. La IA añade riesgos relacionados con la desinformación, la pérdida de privacidad y la erosión de la confianza, además de los que podrían generar perturbaciones económicas, desempleo y una mayor desigualdad. Las pruebas de que la IA genera beneficios sustanciales y aumenta la productividad son escasas y pueden tardar años en materializarse.

  1. Proyecciones macroeconómicas

El valor del dólar de EE. UU. es clave para la economía mundial por su papel dominante en los pagos transfronterizos. Desde una perspectiva a más largo plazo, el dólar muestra una tendencia a la baja. Actualmente, la Reserva Federal está bajando los tipos de interés y la incertidumbre global está favoreciendo a otros activos refugio, como el oro y el franco suizo. Si a esto le sumamos la falta de dinamismo de la economía estadounidense, la persistencia del déficit presupuestario y por cuenta corriente, y las dudas crecientes en el entorno del mercado bursátil estadounidense, parece muy probable que el dólar de EE. UU. continúe su depreciación en 2026.

Un dólar estadounidense más débil tiende a beneficiar a todos los países que no utilizan esta moneda, ya que pagarán menos en moneda local por su deuda y sus transacciones denominadas en dólares estadounidenses. Esto es, sin duda, importante para el transporte aéreo, donde más del 50% de los costes se facturan en dólares estadounidenses.

Al mismo tiempo, el mercado petrolero está experimentando un importante cambio estructural, a medida que se acelera la demanda eléctrica impulsada por la electrificación, y se incrementa el uso del gas natural licuado (GNL) en el transporte por carretera. Los cambios geopolíticos juegan también un papel importante. La oferta sigue aumentando a pesar de la desaceleración de la demanda, lo que provoca una acumulación de existencias y la consiguiente bajada de precios —otra buena noticia para las aerolíneas.

La posibilidad de una recesión económica grave en 2026 parece limitada, siempre que no hayamos subestimado el impacto potencial de los riesgos y vulnerabilidades mencionados anteriormente, o salvo que surjan acontecimientos imprevistos. No obstante, las condiciones no son especialmente favorables para el crecimiento, ni cabe esperar una aceleración del PIB mundial. Por otra parte, dada esta convergencia de riesgos, el margen de maniobra se reduce, lo que aumenta la probabilidad de tomar decisiones políticas erróneas.

Defendiendo el valor de la aviación

En un contexto de escasa flexibilidad política, es difícil encontrar estrategias que favorezcan el crecimiento y aumenten el bienestar. Sin embargo, la transición energética y el transporte aéreo se combinan para ofrecer una estrategia de crecimiento única y prometedora capaz de mejorar la agricultura, restaurar los hábitats naturales, fomentar la independencia energética, fortalecer las comunidades locales, ampliar la base impositiva, promover el comercio internacional, conectar a las personas, apoyar la innovación y aumentar la productividad. Todo ello tiene un impacto dinámico y positivo que se retroalimenta. Es mucho más de lo que la política económica tradicional puede lograr mediante decisiones políticas, recortes de los tipos de interés o reducciones fiscales.

Incluso sin tener en cuenta todos esos efectos positivos, el sector aéreo da empleo a 87 millones de personas y representa el 4% del PIB mundial. El transporte aéreo no es solo volar; es impulsar el progreso. Dejemos que el transporte aéreo nos señale el camino.

Informe de IATA: Análisis de riesgos para 2026

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