Cambios repentinos desafían más que el precio del combustible
El combustible para aviones representa el mayor costo para las aerolíneas (junto con la mano de obra), y las fluctuaciones en sus precios tienen un efecto importante en la rentabilidad de la industria aérea. Sin embargo, la velocidad de los cambios suele ser más relevante que el nivel del precio. Los cambios rápidos se consideran choques y son difíciles de absorber.
Los datos históricos ilustran claramente esta diferencia. Uno de los períodos con los precios de combustible más altos en la historia de la aviación fue entre 2011 y 2014, cuando el precio promedio del jet fuel fue de aproximadamente 124 USD por barril.
Durante ese período, la industria aérea global generó márgenes operativos promedio de alrededor del 3%, menores que en 2015-2019, cuando el combustible era más barato y los márgenes promedio fueron de 6-7%, pero aun así representó un desempeño razonable. La industria logró adaptarse a los altos precios mediante ajustes en las tarifas, mejoras en eficiencia, optimización de capacidad y gestión de compras, lo que permitió mantener la rentabilidad positiva a pesar del elevado costo del combustible para aviones.
Margen operativo del sector aéreo, %; y precio promedio del combustible para aviones, USD por barril
Los episodios más perjudiciales ocurren cuando los precios del combustible aumentan rápidamente y las aerolíneas no tienen tiempo de adaptar su estrategia. En 2008, los precios del jet fuel subieron aproximadamente un 40% interanual, alcanzando los 127 USD por barril, lo que equivale a 190 USD por barril en dólares de 2025. Los márgenes operativos de la industria cayeron de alrededor del 4% a cerca de cero, ya que las aerolíneas no pudieron trasladar tan rápido un aumento de costos tan abrupto para proteger sus márgenes.
La principal implicación es que la rentabilidad de las aerolíneas es altamente sensible a la velocidad de los cambios en los precios del combustible. Cuando los precios se mantienen altos pero estables, las aerolíneas pueden ajustar gradualmente precios y operaciones y seguir operando con rentabilidad, aunque generalmente con márgenes más reducidos. Sin embargo, los choques en los precios del combustible elevan los costos más rápido de lo que los ingresos pueden ajustarse, aumentando el riesgo de erosión de márgenes y ganancias de la industria.
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