Los clubes vacacionales fueron un modelo resiliente a la pandemia

Los socios de las propiedades vacacionales fueron los primeros en volver a viajar. “La recuperación ha sido más rápida por parte de los socios del club, pues son los primeros en querer aprovechar su inversión para volver a disfrutar su membresía. El club es el mejor programa de lealtad que tienen los hoteles”, afirma Rosario Rodríguez, directora ejecutiva de Grupo Royal Holiday, cuyo club cuenta con 80,000 socios de 50 países distintos.

No solo fue impulso de los socios y su decisión de no perder su inversión, los desarrolladores turísticos hicieron su parte y los atrajeron con la certeza de que las cosas iban a estar bien mientras vacacionaban con sus familias. “En el tema del manejo de la pandemia hay varios jugadores, y los desarrolladores y hoteleros se encargaron de poner a la orden del turista lugares saludables y libres de contagio. Su trabajo es loable porque incrementaron sus costos para asegurar la salud de sus huéspedes”, dice Alejandra Espinosa, directora de Desarrollo de Negocios y Resort Services de RCI, empresa de intercambio vacacional.

Espinosa agrega que, además de procurar las políticas de distanciamiento social y desinfección frecuente de los espacios, “también pusieron atención en el tema de las pruebas anticovid, de monitorear que los huéspedes ingresaran saludables a las propiedades y permanecieran de ese modo... por eso muchos entablaron alianzas con laboratorios, para facilitar las pruebas, y prepararon zonas de cuarentena en caso necesario”.

El estudio Análisis y Perspectivas de la Propiedad Vacacional. Latinaomérica y el Caribe, que RCI realiza año con año, encontró que durante 2020 la compra de intervalos en desarrollos mexicanos cayó 56.1% en total, impulsada principalmente por la ausencia de turistas extranjeros, que pasaron de 205,074 en 2019 a 55,487 en 2020. En tanto que los viajeros mexicanos disminuyeron de 71,609 a 66,092 en el mismo periodo. Rosario Rodríguez, de Royal Holiday, señala que hasta noviembre no se había normalizado el flujo de socios en los destinos del club vacacional de la cadena, pero que desde el verano del año pasado empezaron a viajar y a reactivar las reservaciones que tuvieron que cancelar en primavera con el cierre de hoteles. “Consideramos que para el siguiente año recuperaremos los números que traíamos en 2019”, agrega.

Previo a la pandemia de coronavirus, Grupo Royal Holiday tenía una facturación de 2,000 millones de pesos (mdp) en hotelería y otros 2,000 mdp en el concepto de club vacacional; el año pasado tuvieron un descenso de 50% en ambos negocios, según Pablo González Carbonell, presidente del grupo de hospitalidad. Entre otras estrategias para recuperar sus niveles prepandemia, Royal Holiday contempla un plan de inversión de 400 millones de dólares (mdd) para la construcción de cuatro nuevos hoteles de su marca Park Royal en Cabo San Lucas, Baja California Sur; Riviera Maya, Quintana Roo y República Dominicana, un país “que tiene mucho potencial y donde queremos estar presentes”, explica Pablo González Carbonell. De hecho, la operación más exitosa del grupo, señala Rosario Rodríguez, CEO de Royal Holiday, se da en el Caribe mexicano, seguido de República Dominicana, pues “estos destinos son en los que hay más frecuencia de vuelos, más cuartos hoteleros y una combinación interesante de mercados, por lo que hay mucho más turismo internacional. En el Pacífico mexicano, lo que más se acerca al Caribe es Puerto Vallarta, que tiene un buen componente de clientes de Estados Unidos”, cuenta la ejecutiva.

RCI tiene muy claro cómo este modelo vacacional evolucionó con la pandemia de coronavirus, de la mano principalmente de los miembros de clubes y propietarios ya existentes. De acuerdo con el mismo estudio de RCI, durante 2020 comenzó a repuntar el volumen de ventas en todas las modalidades de tiempos compartidos con las que la empresa trabaja —club vacacional, club de puntos, club de descuentos, propiedad vacacional—; sin embargo, “70% del negocio fue con los mismos propietarios haciendo upgrades, es decir, cambios en sus membresías hacia arriba”, afirma Alejandra Espinosa. “Con la pandemia y el confinamiento los socios replantearon sus prioridades y se dieron cuenta dónde está lo realmente importante: disfrutar tiempo en familia, de calidad.

Sin duda valoran aún más las vacaciones luego de estar encerrados tanto tiempo”, explica Espinosa, quien comparte que las salas de ventas de sus afiliados (resorts y clubes) están regresando rápidamente a sus niveles de operación de 2019. “Algunos países ya están allí; México todavía no, pero va avanzando bien, con crecimientos altos en 2021 sobre lo que fue 2020, del orden de 50 a 70%”, basados principalmente “en la reconfiguración de las membresías del turista que sí invierte, que ya tenía un plan pero está yendo por más años, más puntos de entrada, más destinos, más comodidad en las propiedades; esto en cualquier categoría de tiempo compartido, pero prevalecen los que son más flexibles”, agrega Espinosa, de RCI. “Sin duda, quieren tener unas buenas vacaciones garantizadas por si deben confinarse otra vez”, dice Alejandra Espinosa y señala que otro cambio importante en el perfil de los socios de clubes vacacionales se da en el concepto de lujo, al menos mientras el encierro no quede en el olvido. “Hoy les importa qué pueden disfrutar en familia... y esas son unas grandiosas vacaciones, ¿de qué sirve un auto deportivo en el garage o ropa de diseñador en el clóset?”, puntualiza.

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