La hotelera Meliá también deja Cuba tras las sanciones de EE.UU.

La hotelera española atribuyó su salida al deterioro del entorno operativo, legal, económico y financiero, agravado por las últimas medidas del gobierno de Donald Trump.

Meliá Hotels International anunció el cierre definitivo de su operación en Cuba, una decisión que, según explicó la compañía, responde a las "persistentes dificultades operativas, legales, económicas y financieras" que impiden garantizar las condiciones mínimas de estabilidad para desarrollar su actividad en la isla.

La cadena informó que trabaja para llevar adelante una transición "ordenada y responsable", procurando minimizar el impacto sobre colaboradores, clientes, proveedores y socios locales. Asimismo, señaló que mantiene una comunicación transparente con todos los grupos involucrados y que está evaluando las consecuencias financieras derivadas de esta decisión.

En su comunicado, Meliá también expresó su agradecimiento a todas las personas e instituciones que formaron parte de su trayectoria en Cuba y manifestó su respeto y consideración hacia el país.

La salida definitiva de la compañía se produce en un contexto de creciente presión sobre las empresas españolas con presencia en la isla. Las recientes sanciones impuestas por Estados Unidos al Ministerio de Turismo de Cuba (Mintur), junto con la ampliación de la orden ejecutiva del gobierno de Donald Trump, endurecieron aún más el escenario para los operadores internacionales.

Semanas atrás, Meliá ya había dejado de gestionar 15 hoteles vinculados al grupo Gaviota, perteneciente al conglomerado militar GAESA, tras el ultimátum de Washington para que las empresas extranjeras cesaran sus operaciones relacionadas con esa entidad.

El cierre definitivo refleja el progresivo deterioro de las condiciones para operar en el destino, que además atraviesa una profunda crisis turística. Entre enero y abril de 2026, Cuba recibió apenas 328.608 visitantes internacionales, un 55,8% menos que en el mismo período del año anterior, afectando incluso la temporada alta y profundizando las dificultades de uno de los sectores clave para la economía del país.

Con esta decisión, Meliá pone fin a décadas de presencia en el mercado cubano, marcando un nuevo capítulo en la reconfiguración del mapa hotelero del Caribe en un escenario condicionado por factores geopolíticos y económicos.

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