Ejecutivos de turismo comparten lecciones que dejo la pandemia
El turismo en México y América Latina sufrió un estancamiento temporal como resultado de la pandemia de la enfermedad por coronavirus (COVID-19). Esta parálisis temporal no solo afectó duramente a las economías y al empleo del Caribe, sino también a muchas comunidades locales de la región de América Latina.
Desde hoteles hasta destinos, los funcionarios de turismo y los ejecutivos de la región comparten sus lecciones aprendidas.
Gonzalo del Peón, presidente del Grupo, AMResorts Americas & Global Commercial, dijo: "Hay grandes aprendizajes. Tuvimos una crisis en términos de personal, aquí no había apoyo ni subsidio para mantener las vacantes, así que tuvimos que obligarnos a reabrir los hoteles muy pronto y pagar la nómina. La crisis que tenemos hoy es la falta de personal, estamos contratando en la Riviera Maya y no encontramos suficiente personal y esto genera que se debe ofrecer más salario. Definitivamente no hay una situación de operar con menos personal, seguimos contratando. Aprendimos a hacer más con menos, pero no en el hotel, sino en las áreas administrativas y allí creamos sinergias. Aprendimos a hacer más con menos personas".
Un escenario de impacto muestra que la caída del turismo puede hacer que el crecimiento total del PIB en el Caribe y América Latina disminuya un 8% y un 1% de puntos, respectivamente, mientras que el empleo total podría disminuir en un 7% en el Caribe y un 1% punto en América Latina.
"Siempre debemos tener los pies en el suelo, y debemos estar atentos a nuestras necesidades y a las de la familia y de nuestros colaboradores y clientes y desarrollar una mayor empatía con ellos, para desarrollar una preocupación por nuestra comunidad y protegerla y dónde vivimos, dónde está el negocio. Ser más eficiente y respetar la naturaleza. Esto fue un temblor y un tirón en las orejas para que todos pusieran fin a la depredación y se dieran más conscientes de dónde vivimos. Hay un aleteo de rotación de personal. En enero fue el mes más alto con un 14 % y fue muy fuerte porque teníamos una alta ocupación. Hoy en día ni siquiera alcanza el 4 %. Es importante no cansar al personal con turnos excesivos y exceso de trabajo y evitar el agotamiento, lo que anima a la gente a irse", dijo Ricardo Orozco Arce, vicepresidente de Operaciones de Hoteles Solmar & Resorts Los Cabos.
“Muchas lecciones. Antes de la pandemia, hacía mucho trabajo de oficina en casa, ahora estoy más en la propiedad. Aprendimos a valorar el turismo y lo relevante que es el turismo local e internacional. Para cuidar del personal nos dedicamos a Wellnest. Estuvimos muy atentos a nuestro personal; les dimos todo el apoyo y respetamos sus tradiciones y hábitos. Respetamos mucho su dolor", dijo Elena Tristain, directora comercial del Hotel Amatte Wellnest de San Miguel de Allende.
Dado que los países han tomado medidas para mitigar el impacto de la crisis en el turismo, se proporcionan recomendaciones para intensificar la preparación del sector para la recuperación económica, al tiempo que se mejora la diversificación, así como la sostenibilidad ambiental y social.
"La lección a seguir es que no debemos ceder a la reinvención y esto se aplica a todos los proveedores de servicios y servidores turísticos en general. Digitalizarnos y entrar en este nuevo esquema. Había quienes querían viajar con la mascota o trabajar de forma remota desde un hotel o Airbnb. La diversificación del producto desempeñó un papel muy importante, el turismo de aventura comenzó a buscarnos. También devuelve el turismo: hay personas que quieren pintar una escuela, trabajar con comunidades de bajos ingresos, hacer senderismo y ecoturismo, y donar libros a las escuelas. Esta era la demanda. Queremos ir a hacer algo, no solo recibir, nos dijeron", afirma Sugei Cárdenas, Relaciones Públicas del Fideicomiso de Turismo de Puerto Vallarta.
El turismo ha sido uno de los sectores más rápidos y afectados de la economía. Según la Organización Mundial del Turismo de las Naciones Unidas (OMT, 2020), las llegadas de turistas internacionales cayeron entre el 60 % y el 80 % en 2020.
“Aprendimos a valorar el turismo, especialmente aquellos que no le dieron esta prioridad. Tan pronto como el turismo dejó de funcionar, más de 133 ramas económicas que dependen del turismo sabían su valía. En el interior, existía la urgencia y la necesidad de trabajar bajo un marco de sostenibilidad que ya no es un lujo o un gusto o una opción, sino una urgencia. La crisis nos golpeó muy duro, pero estábamos preparados, en un proceso de rediversificación de productos, de segmentos, de inclusión de otras regiones. Trabajamos en el tema de la bioseguridad con un sólido ejercicio de certificación que sirvió de aprendizaje para la industria. Aprendimos a no hacer la promoción y comercialización de los productos de forma masiva, mezclando a todos los turistas en el mismo grupo, según su edad y las luces que tienen en casa. No, lo hicimos de forma más inteligente. La tecnología nos hizo avanzar muchos años al año", reflexionó Michelle Fridman, Secretaria de Turismo del Estado de Yucatán.
Este sector no solo es uno de los principales contribuyentes a las exportaciones, la economía y el empleo en el Caribe, sino también en muchas ciudades y comunidades locales de América Latina.
Teniendo en cuenta la alta incertidumbre sobre la duración de la pandemia en diferentes partes de la región, y las medidas de contingencia asociadas y relajación posteriores, es difícil estimar los impactos a corto, medio y largo plazo de la pandemia en el turismo. Pero lo que aprendieron los diferentes sectores de la industria es a ser más intrépidos, más abiertos, flexibles y a cuidar de su entorno natural y sus recursos humanos.
Fuente: Travel Pulse
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