Microviajes, slow travel y autenticidad: así será el turismo en 2026
El estudio fue elaborado a partir de unas 3.000 respuestas que anticipan un cambio en la forma de entender el turismo.
Siete tendencias identificadas por Eurostar Hotel Company
1.Micro-viajes
Más del 70% de los encuestados afirma preferir escapadas cortas y frecuentes frente a viajes largos y puntuales. El dato confirma una tendencia ya perceptible en el mercado: el viajero busca integrar el viaje en su rutina, no organizar su vida alrededor de él. Este cambio desplaza el foco desde la duración de la estancia hacia su capacidad de encaje en la agenda personal y laboral.
Se imponen viajes que no requieren planificación compleja y que aportan valor inmediato en forma de descanso, disfrute o desconexión. El viaje deja de ser excepcional para convertirse en hábito
2. Viajar, una necesidad emocional
Viajar aparece cada vez más vinculado al bienestar emocional. Descansar, desconectar, celebrar o cambiar de escenario se consolidan como motivaciones transversales, más allá del ocio entendido en términos tradicionales.
El estudio conecta esta tendencia con el auge del wellness & restorative travel, entendido no como un producto específico —spa, retiros o programas cerrados—, sino como experiencias que permiten bajar el ritmo, recuperar equilibrio y cuidarse sin grandes artificios. El viaje se convierte así en una herramienta de gestión emocional.
3. La autenticidad toma protagonismo
La búsqueda de experiencias auténticas y locales gana peso frente a las propuestas genéricas. Gastronomía, cultura y contacto real con el entorno se sitúan en el centro de la experiencia, incluso en estancias breves.
En este contexto, el hotel deja de ser un mero alojamiento para convertirse en un mediador entre el viajero y el destino. Su papel evoluciona hacia el de facilitador de la identidad local, ofreciendo al huésped una forma accesible y cuidada de entender el lugar que visita.
4. Viajes flexibles y personalizados
La encuesta refleja una expectativa creciente de personalización, aunque con matices. El viajero no demanda necesariamente experiencias únicas en sentido extremo, sino opciones que se adapten a su momento vital, su ritmo y sus intereses.
La hiperpersonalización se traduce una oferta flexible, modulable y diversa, donde el cliente puede elegir cómo quiere vivir su estancia sin sentirse encorsetado en un modelo estándar.
5. Auge del slow travel
El slow travel se consolida como una de las grandes tendencias de fondo. Frente a la acumulación de destinos, gana terreno el placer de volver a lugares conocidos, mirarlos y vivirlos desde otra perspectiva.
Este enfoque favorece destinos menos masificados y hoteles con carácter, especialmente aquellos con historia o una fuerte personalidad arquitectónica. El alojamiento aporta así una capa narrativa al viaje, convirtiéndose en parte activa de la experiencia y no solo en su soporte logístico.
6. Fidelización experiencial y sentido de pertenencia
El análisis refuerza también la evolución de los programas de fidelización. El viajero ya no busca únicamente descuentos o ventajas económicas, sino pertenecer a comunidades que le ofrezcan experiencias relevantes y una relación emocional con la marca.
La fidelización se construye desde la coherencia, la frecuencia y la capacidad de acompañar al cliente a lo largo del tiempo, más allá del momento de la reserva.
7. La tecnología y la IA como aliadas silenciosas
La tecnología y la inteligencia artificial aparecen en el estudio no como un fin en sí mismas, sino como facilitadores del viaje. Los encuestados valoran especialmente aquellas soluciones que simplifican la planificación, agilizan decisiones y ofrecen recomendaciones ajustadas a sus intereses.
La expectativa no es “más tecnología”, sino una tecnología útil, discreta y eficiente. La IA se percibe como una aliada silenciosa que reduce fricciones y libera tiempo para lo esencial: disfrutar del viaje.
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