Regreso del valor humano?: El valor del agente vuelve al centro
Después de varios años de relativa estabilidad en las perspectivas del sector, el mercado turístico vuelve a enfrentarse a un escenario más complejo. La inflación, la incertidumbre internacional y el aumento de ciertos costos vinculados al viaje están generando un consumidor más cuidadoso, más racional y mucho más atento al precio antes de concretar una reserva.
En este nuevo contexto, las agencias de viajes empiezan a recuperar protagonismo gracias a un atributo que parecía haber quedado relegado frente al avance digital: el asesoramiento personalizado.
El cliente vuelve a buscar respaldo
La transformación del comportamiento del viajero está modificando también la manera de vender turismo. Hoy el cliente compara más, tarda más en decidir y necesita mayor seguridad antes de comprar. Ya no alcanza únicamente con mostrar tarifas competitivas o múltiples opciones; el diferencial vuelve a estar en la capacidad de orientar, simplificar y acompañar.
En un entorno marcado por tarifas dinámicas, políticas de cancelación cambiantes y una sobreoferta de información, el agente de viajes reaparece como una figura capaz de aportar claridad y confianza en la toma de decisiones.
Las campañas que ponen al agente en el centro
Ese reposicionamiento ya empieza a verse reflejado en las estrategias de comunicación de varias compañías. La red Azulmarino, perteneciente a World2Meet, lanzó recientemente una campaña enfocada en reivindicar el valor del asesoramiento experto como una manera “más inteligente y flexible” de planificar un viaje, apuntando a viajeros que priorizan seguridad, acompañamiento y tranquilidad.
Por su parte, Nautalia apostó por un enfoque más emocional con el mensaje “Ese viaje perfecto no es suerte. Es alguien”, reforzando la idea de que detrás de una experiencia bien resuelta existe una persona que recomienda, anticipa problemas y acompaña al cliente durante todo el proceso.
Competir desde la relación y no solo desde el precio
El debate de fondo dentro de la industria apunta justamente a ese cambio de paradigma. En distintos foros del sector, representantes de organizaciones como ECTAA, WTAAA y ABTA coincidieron en que el futuro de las agencias dependerá cada vez más de su capacidad para construir confianza y fortalecer la relación con el cliente.
La presión sobre los márgenes, la incertidumbre geopolítica y la aceleración tecnológica están obligando a las agencias a diferenciarse desde el servicio y no únicamente desde el producto. En un mercado donde gran parte de la búsqueda puede automatizarse, la experiencia humana vuelve a convertirse en un factor competitivo.
La inteligencia artificial acelera el cambio
La expansión de la inteligencia artificial también está redefiniendo el negocio. Las nuevas herramientas ya permiten inspirar viajes, comparar alternativas y organizar itinerarios en pocos segundos, lo que obliga a las agencias a replantear cuál es su verdadero valor agregado.
Sin embargo, lejos de representar solamente una amenaza, la IA también puede convertirse en una aliada para liberar tareas operativas y potenciar el perfil consultivo del agente.
El desafío: transformar el discurso en experiencia
El gran reto para las agencias será convertir este discurso en una experiencia concreta para el viajero. La confianza no se construye solo desde la comunicación, sino también desde la rapidez de respuesta, la personalización, la transparencia y la capacidad de resolver problemas cuando aparecen imprevistos.
Más que resistirse a la digitalización, muchas agencias parecen estar entrando en una nueva etapa: utilizar la tecnología mientras refuerzan aquello que las plataformas automatizadas todavía no logran reemplazar completamente, la cercanía humana y la construcción de relaciones de confianza.
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