Tendencia en Buenos Aires 2026 para ejecutivos y viajeros bleisure
El slow travel emerge como una tendencia global que transforma la forma de viajar. En 2026, los ejecutivos buscarán conexiones auténticas con los destinos y experiencias que nutren la mente y el espíritu, integrando descanso, cultura y ritmo propio.
En un mundo hiperconectado y de itinerarios frenéticos, la tendencia de slow travel propone un enfoque radicalmente distinto: viajar con intención, permanecer más tiempo y explorar a fondo un lugar en vez de “tachar” vertiginosamente atracciones de una lista. Esta filosofía —ampliamente difundida por medios como Condé Nast Traveler como parte de las tendencias en turismo de lujo— prioriza la inmersión cultural y la conexión con lo local por sobre la velocidad de experiencias.
Para el viajero corporativo, el slow travel no significa trabajar menos, sino trabajar mejor: incorporar espacios de pausa entre reuniones, reconectar mente y cuerpo, incorporar cultura y naturaleza urbana, y poder cambiar el ritmo sin abandonar la productividad. Esta búsqueda coincide con otra tendencia clave: el bienestar como parte integral del viaje de negocios.
En ese sentido, Buenos Aires se destaca por su vitalidad creativa y su multiplicidad de itinerarios culturales. Y Recoleta —uno de los barrios más elegantes y caminables de la ciudad— potencia esa experiencia con museos, arquitectura, cafés históricos, parques, bicisendas y rutas de diseño que encajan de manera natural con una estadía slow.
Recoleta Grand, a Tribute Portfolio Hotel, acompaña el nuevo estilo de viaje corporativo con conectividad de alta velocidad, espacios de coworking, salas de reuniones de configuraciones múltiples y tecnología de última generación, que incluyen pantallas digitales interactivas, sonido HD y opciones de streaming en vivo. Todo ello enmarcado en un ambiente cálido, contemporáneo y elegante, pensado para quienes alternan concentración, creatividad y pausas reparadoras. Durante el verano, este enfoque fluye hacia los espacios comunes del hotel como Atrium, el salón vidriado de atmósfera serena y luz natural que se convierte en un oasis urbano para trabajar con calma o desconectar entre reuniones .
La piscina en la terraza, abierta diariamente a los huéspedes y con servicio de pool bar, se transforma en una extensión natural de esta filosofía estival. Con vistas abiertas al skyline de Recoleta, DJ sets suaves y coctelería fresca —como el Splash Mule o el Summer Punch—, permite tomar un respiro al aire libre sin salir del hotel. Es un espacio donde los ejecutivos pueden relajarse, nadar o simplemente disfrutar unos minutos de bienestar antes de retomar compromisos laborales. La experiencia gastronómica acompaña con platos ligeros y estivales, parte de la propuesta destacada de temporada. Próximamente, la apertura del spa y nuevas instalaciones de bienestar completarán esta mirada integral sobre la vida corporativa moderna.
El hotel funciona además como un punto de partida ideal para explorar la ciudad con calma. Con asesoramiento de su concierge Clefs d’Or, los huéspedes pueden acceder a experiencias íntimas y con impronta local: recorridos culturales personalizados, visitas guiadas a museos, caminatas por arquitectura porteña, o tardes de música analógica y café de especialidad en Café de Prensa, donde los vinilos y el diseño evocan un territorio de pausa elegante y sensorial.
El verano porteño invita a sumarse al pulso urbano desde una perspectiva más contemplativa: paseos por parques, ciclovías conectadas a metros del hotel, propuestas gastronómicas estacionales y atardeceres que transforman la ciudad en un escenario perfecto para vivir el ritmo slow. Recoleta Grand amplifica esta experiencia combinando hospitalidad discreta, atmósferas contemporáneas y una identidad profundamente ligada a la cultura porteña.
América Latina
México
Argentina
Colombia