Uruguay entre viñedos y fogones, una escapada de invierno
Durante junio las experiencias de enoturismo, el maridaje entre Tannat y cordero y la Noche de San Juan invitan a recorrer bodegas, paisajes rurales y tradiciones vinculadas al fuego
Buenos Aires xx de junio. Uruguay suele asociarse con el verano, el mar y la alta temporada de enero. Pero cuando baja la temperatura, el país propone otra forma de viajar. Más tranquila, más cercana y ligada al interior de sus paisajes. En junio, las bodegas, los viñedos, los olivos, los fogones y las mesas compartidas se convierten en una buena excusa para descubrir un Uruguay distinto.
El enoturismo crece desde ese cruce entre territorio, producción y experiencia. Visitar una bodega implica conocer el lugar donde nacen los vinos, recorrer viñedos, conversar con productores, acercarse a historias familiares y sentarse a la mesa con productos locales. Es una forma de viajar que combina paisaje, cultura, cocina y tiempo sin apuro.
En Uruguay, esa identidad tiene un protagonista claro. El Tannat, introducido por inmigrantes vascos a fines del siglo XIX, encontró una expresión propia en el territorio uruguayo y se consolidó como la cepa insignia del país. Su carácter intenso y su estructura lo vuelven un gran compañero del cordero, una carne profundamente vinculada a la tradición rural y cada vez más presente en propuestas gastronómicas contemporáneas.
De ese encuentro nace Tannat & Cordero, una propuesta que durante junio invita a recorrer bodegas y establecimientos turísticos donde este maridaje ocupa el centro de la experiencia. En general, las actividades combinan visitas guiadas, degustaciones, almuerzos o cenas, cocina al fuego, vinos de la casa y encuentros pensados para disfrutar el invierno desde una mesa compartida.
La agenda se despliega en distintas zonas del país y permite leer el mapa uruguayo desde otro lugar. En Montevideo aparecen propuestas en bodegas y espacios urbanos como Bouza, Beretta, Spinoglio, Santa Rosa, Familia Dardanelli, Sacromonte Jacksonville, City Winery y Casa Grande. También se suman experiencias de cata en espacios como CatArte, Rústico Wine Bar, Disponible, La Sacristía y Vela Restó, que acercan el mundo del vino a quienes buscan una salida distinta sin alejarse demasiado de la ciudad.
En Canelones, una de las zonas vitivinícolas más activas del país, la oferta se multiplica entre bodegas familiares, viñedos y establecimientos con fuerte impronta turística. Allí se destacan Castillo Viejo, Pizzorno, Familia Moizo, BraccoBosca, Filgueira, De Lucca, Colorado Chico, Finca Las Violetas, Varela Zarranz, Quinta Santero, Antigua Bodega y Familia Deicas, entre otras. La cercanía con Montevideo permite pensar estas experiencias como una escapada de día o una salida de fin de semana, entre caminos rurales, copas, fogones y gastronomía de estación.
Hacia Colonia y Carmelo, el viaje suma otro ritmo. La Ruta 21 funciona como hilo conductor entre historia, viñedos, río y caminos rurales. Allí aparecen bodegas como Los Cerros de San Juan, Narbona, Zubizarreta, Los Pinos, El Legado, Irurtia, Fripp y Almacén de la Capilla. En esta zona, el enoturismo se combina con bodegas boutique, proyectos familiares, pueblos tranquilos y paisajes junto al Río de la Plata, lo que permite pensar una escapada más pausada, con almuerzos entre viñedos, degustaciones y recorridas por establecimientos históricos.
En San José, el entorno campestre gana protagonismo con propuestas como Rovere y Finca Piedra, donde el vino convive con fogones, música, gastronomía y naturaleza. En Maldonado, el recorrido abre otra posibilidad: mirar el departamento más allá de su perfil de sol y playa. Alto de la Ballena, Garzón y Cerro del Toro forman parte de una escena donde las sierras, las rutas panorámicas, los viñedos y los olivares invitan a extender la temporada turística. Allí también aparece el concepto de los Caminos de la Vid y los Olivos, una propuesta que integra vinos, aceites de oliva, campo y gastronomía local.
Para más información, consultar los siguientes links:
· https://www.bodegasdeluruguay.com.uy/agenda/
· https://www.inavi.com.uy/agenda/
· https://bodegasdecolonia.com/#!/-bodegas-y-viedos/
· https://www.infoturismo19.com.uy/caminos-de-la-vid-y-los-olivos/
A esta agenda se suma la Noche de San Juan, una celebración de origen europeo que en Uruguay se vive cada 23 de junio y se extiende hasta la madrugada del 24. En el hemisferio sur, la fecha coincide con la llegada del invierno y encuentra en el fuego su gran símbolo. Fogones, vino caliente, música, rituales, cocina de estación y encuentros al aire libre forman parte de una tradición que recupera algo simple y poderoso: reunirse alrededor de las llamas.
La combinación funciona especialmente bien para esta época del año. Una copa de Tannat, el aroma del cordero, una bodega iluminada, una mesa larga y el fuego como centro de la escena.
Para quienes buscan una escapada diferente, junio ofrece una buena oportunidad para recorrer el país desde sus sabores y tradiciones. El plan puede ser una cena en una bodega, una visita entre viñedos, una experiencia de maridaje, una celebración de San Juan o un fin de semana en una zona rural. Lo importante es que Uruguay también se puede descubrir así, con abrigo, copa en mano y tiempo para quedarse un poco más.
Las actividades suelen requerir reserva previa y pueden variar según cada establecimiento, por lo que se recomienda consultar la agenda actualizada de bodegas y propuestas turísticas disponibles durante el mes.
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