CEO de JetSMART: “latinoamericana todavía tiene mucho por crecer”
Estuardo Ortiz, CEO de JetSMART, conversó con Graham Newton, editor de la revista Airlines de IATA, sobre las oportunidades de crecimiento de la aviación en América Latina, los desafíos regulatorios, la sostenibilidad y la estrategia de expansión de la aerolínea.
¿Cuál es la estrategia de JetSMART para los próximos años?
En 2026 celebramos nuestro décimo aniversario y seguimos avanzando bajo el plan que definimos en 2016. Por supuesto, en este período hemos enfrentado enormes desafíos, incluida la pandemia, pero los fundamentos de nuestra estrategia siguen siendo válidos.
La inversión en la aerolínea se basó en una región extensa, con millones de personas que querían viajar, pero que estaban excluidas del mercado por los altos precios. Esa realidad no ha cambiado. El potencial sigue siendo enorme.
El modelo ha tenido éxito entre los consumidores, pero todavía hay mucho espacio para crecer. En América Latina, el promedio de viajes per cápita es de apenas 0,65. Cuando comenzamos operaciones en Chile, esa cifra era de 0,7 viajes por persona y hoy alcanza 1,2. Ese es el éxito que buscamos replicar en toda la región.
Contamos con la flota más joven de la región, con una edad promedio de apenas tres años. Esto nos permite tener menores emisiones y los costos más bajos del mercado. Operamos más de 50 aviones de la familia Airbus A320 y tenemos otros 70 pedidos que nos ayudarán a consolidar nuestra posición. Creemos que estas aeronaves contribuirán a reducir aún más los costos y mejorar la puntualidad.
Nuestro modelo contempla cuatro certificados de operador aéreo en Argentina, Chile, Colombia y Perú. Operamos vuelos domésticos en esos países y además conectamos destinos regionales. Más importante aún, somos una aerolínea segura, confiable y puntual. Combinamos esa consistencia operacional con un servicio de calidad, razón por la cual hemos sido elegidos como la mejor aerolínea low cost de América Latina durante tres años consecutivos, superando incluso a algunas compañías tradicionales en indicadores de servicio.
¿Los problemas en la cadena de suministro han limitado el crecimiento?
Es cierto que durante algunos años enfrentamos dificultades relacionadas con la disponibilidad de aeronaves y motores. Sin embargo, durante el último año la situación al menos se ha vuelto más predecible.
Eso nos permite planificar mejor y abrir nuevas rutas según el calendario previsto. La visibilidad que tenemos actualmente ha sido muy importante para continuar creciendo.
¿Ha sido fácil contratar el talento que necesita la compañía?
¡Nada es fácil en la aviación! Siempre existen desafíos. Sin embargo, hemos tenido la fortuna de incorporar profesionales de gran nivel y complementar ese talento con amplios programas de formación.
También es importante mencionar que la consolidación de la industria en la región ha influido. Lamentablemente, en los últimos años cerca de 15 aerolíneas han desaparecido, pero eso también ha generado oportunidades para reclutar rápidamente personal experimentado, incluidos pilotos.
Además, hemos trabajado con las autoridades regulatorias para obtener mayor flexibilidad en la movilización de tripulaciones extranjeras dentro de la región, algo que marca una diferencia significativa.
¿Qué cambios regulatorios son necesarios para mejorar el servicio al cliente?
No es un secreto que América Latina necesita regulaciones más estandarizadas y armonizadas, y esa fue una de las razones por las que decidimos integrarnos activamente a IATA.
Hemos visto avances. En Argentina, por ejemplo, se pasó de uno de los marcos regulatorios menos favorables para la aviación a uno de los más proindustria de la región. Brasil también redujo algunas tasas y ha experimentado un crecimiento extraordinario en el transporte aéreo.
Sin embargo, no podemos dar por ganada la discusión. Actualmente Brasil evalúa aplicar un IVA del 26,5% a los pasajes aéreos porque la aviación sigue siendo percibida como una actividad de élite y una fuente fácil de ingresos fiscales. Creemos que esa visión es equivocada.
Hasta ahora hemos transportado cerca de 55 millones de pasajeros y al menos 15 millones de ellos nunca habían volado antes. Además, los márgenes de rentabilidad de la industria son extremadamente reducidos.
A menudo los gobiernos carecen de una visión clara sobre cómo estimular el mercado. Cuando entre un 30% y un 70% del precio de un boleto corresponde a impuestos, estamos claramente frente a una industria sobrecargada tributariamente. En algunos casos, los impuestos pueden representar hasta US$100 del valor de un pasaje.
El transporte aéreo es esencial para la región. Otros medios de transporte no logran conectar los países y territorios como lo hace la aviación. Además, el sector genera empleo, impulsa las economías y facilita el comercio.
¿Es posible seguir controlando los costos?
Controlar los costos es cada vez más complejo, especialmente en un contexto global tan volátil desde el punto de vista político y económico.
También nos preocupan algunos cargos asociados a la infraestructura. Esto vuelve a poner sobre la mesa la importancia de que los gobiernos comprendan el valor estratégico de la aviación. La mayoría de los aeropuertos y proveedores de servicios de navegación aérea son estatales, por lo que es fundamental mantener tarifas adecuadas y reinvertir esos recursos en el desarrollo de la industria.
La realidad es que gran parte de los costos son comunes para todas las aerolíneas. Por eso es indispensable mantener disciplina y foco. Nuestra estructura de costos nos permite ofrecer una proporción significativa de asientos a precios muy bajos.
Eso estimula el mercado, atrae nuevos viajeros y motiva a los clientes existentes a viajar con mayor frecuencia. Siempre hemos trabajado con una visión de largo plazo y hoy ya estamos viendo los resultados.
¿Se puede crecer de manera sostenible?
En materia de sostenibilidad, estamos haciendo todo lo que está a nuestro alcance. Esto incluye la incorporación de aeronaves de última generación, el uso de inteligencia artificial para optimizar las operaciones de vuelo y programas de reciclaje.
Cada avión de nuestra flota lleva en su cola la imagen de una especie en peligro de extinción, y participamos activamente en iniciativas para promover la biodiversidad. Personalmente, también colaboro con diversas organizaciones sin fines de lucro vinculadas a esta causa.
Respecto al combustible sostenible de aviación (SAF), creemos que los incentivos para desarrollar la producción llegan con retraso. América Latina tiene una enorme oportunidad para convertirse en un productor relevante de SAF, pero se requieren políticas públicas e inversiones apropiadas cuanto antes.
Aún queda mucho camino por recorrer, pero como aerolínea tenemos un fuerte interés en utilizar este tipo de combustible y las señales de demanda son claras.
¿Cuál es la principal lección aprendida hasta ahora?
La lección más importante es anticiparse tanto como sea posible. Pero, al mismo tiempo, construir una organización lo suficientemente ágil para adaptarse cuando las cosas cambian.
Esta es una industria extraordinaria para quienes quieren generar impacto. Si no te gustan los desafíos ni la adrenalina, probablemente no sea el sector adecuado para ti. Pero si disfrutas que cada día sea diferente, entonces la aviación es un lugar fascinante. Y una vez que entras, difícilmente quieras irte.
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