La IA hace que el fraude de viajes sea más difícil de detectar
Webs falsas casi idénticas a las originales, mensajes personalizados, voces clonadas y comunicaciones basadas en reservas reales. La inteligencia artificial está elevando el nivel de sofisticación de las estafas vinculadas al turismo y obliga a toda la industria a replantear sus sistemas de seguridad.
Durante años, detectar una estafa vinculada a un viaje podía ser relativamente sencillo.
Un correo con errores ortográficos, una dirección web extraña, una oferta demasiado buena para ser cierta o un mensaje genérico podían funcionar como señales de alerta.
La inteligencia artificial está cambiando las reglas del juego.
Los delincuentes ahora pueden generar en segundos mensajes perfectamente redactados, crear sitios web que imitan a los originales, producir imágenes convincentes e incluso clonar la voz de una persona para hacerse pasar por un ejecutivo, un hotel o un agente de viajes.
El resultado es un problema particularmente complejo para la industria turística: el fraude ya no necesariamente parece fraude.
El viaje como objetivo
El sector turístico resulta especialmente atractivo para los ciberdelincuentes por una característica evidente: maneja transacciones de alto valor y una enorme cantidad de información personal.
Hoteles, agencias, aerolíneas, OTAs y operadores gestionan nombres, fechas de viaje, números de reserva, datos de contacto y pagos.
Según una investigación de McAfee publicada en mayo de 2026, el 38% de los viajeros encuestados había encontrado una estafa relacionada con viajes y el 41% de quienes se enfrentaron a una perdió dinero. Además, el 90% aseguró sentir presión por reservar rápidamente, una situación que puede favorecer las decisiones impulsivas.
La IA agrega una nueva capa de sofisticación porque permite automatizar y personalizar los ataques a una escala que antes era mucho más difícil de alcanzar.
Cuando el estafador conoce la reserva
Uno de los escenarios más preocupantes es el denominado “reservation hijacking”, o secuestro de reservas.
El mecanismo es particularmente efectivo porque el mensaje fraudulento puede incluir información verdadera: nombre del pasajero, hotel, fechas de entrada y salida e incluso el importe de la reserva.
El delincuente se presenta entonces como el hotel o la plataforma y comunica que existe un problema con el pago.
El mensaje puede indicar, por ejemplo, que es necesario volver a introducir los datos de la tarjeta para evitar la cancelación.
La información real hace que el pedido parezca legítimo.
Associated Press describió recientemente este tipo de fraude y señaló que los delincuentes pueden obtener información de reservas mediante ataques de phishing contra empleados de hoteles o plataformas. Después utilizan esos datos para construir comunicaciones mucho más creíbles.
La voz también puede ser falsa
El problema no se limita al correo electrónico o WhatsApp.
La clonación de voz permite que un delincuente reproduzca la voz de un ejecutivo después de obtener grabaciones públicas, por ejemplo de webinars, entrevistas o videos corporativos.
Según Travel Weekly, esta tecnología puede utilizarse para llamar a un agente de viajes y solicitar una operación de alto valor, utilizando una tarjeta robada o intentando obtener acceso a los sistemas de la agencia. También puede combinarse con videos generados artificialmente.
Para una agencia, el problema es evidente: la voz que escucha puede pertenecer realmente a la persona que dice estar llamando, pero la persona al otro lado del teléfono no.
Las marcas también son clonadas
La suplantación de marcas conocidas es otra de las áreas donde la IA está aumentando el riesgo.
McAfee detectó una fuerte utilización fraudulenta de marcas de viajes reconocidas. En su investigación, Tripadvisor apareció como la marca de viajes más suplantada, con una frecuencia cercana al triple de la registrada por otras plataformas analizadas.
El objetivo es aprovechar algo fundamental en la economía digital: la confianza en una marca.
Una página visualmente idéntica, un correo correctamente redactado y un dominio que se parece al oficial pueden ser suficientes para que el usuario avance hasta una pantalla de pago.
Y cuanto más perfeccionada está la imitación, menos efectiva resulta la capacidad del usuario para detectar la estafa a simple vista.
Las reseñas falsas también entran en escena
La amenaza alcanza incluso a una de las herramientas más importantes para decidir un viaje: las opiniones de otros viajeros.
Un análisis publicado recientemente por Elliott Report señala un fuerte crecimiento de reseñas generadas mediante IA y advierte que distinguir entre comentarios auténticos y contenido automatizado resulta cada vez más difícil.
Esto introduce otro riesgo para hoteles y destinos: la reputación online también puede convertirse en un terreno de manipulación mediante inteligencia artificial.
Una propiedad puede intentar mejorar artificialmente su reputación mediante reseñas falsas, mientras que un competidor podría utilizar mecanismos similares para perjudicarla.
El desafío para las agencias y los hoteles
Para el trade turístico, el problema tiene una dimensión adicional.
Los agentes y empleados de hoteles reciben diariamente decenas de comunicaciones legítimas. Por eso, una estafa que se presenta como una operación habitual puede ser mucho más peligrosa que un mensaje obviamente sospechoso.
Una supuesta modificación de una reserva, una solicitud urgente de pago o una instrucción enviada por un superior pueden parecer completamente normales.
La solución, por lo tanto, no pasa únicamente por enseñar a los empleados a “detectar correos falsos”.
La industria necesita sistemas capaces de verificar la identidad y la legitimidad de las operaciones independientemente de lo convincente que resulte el mensaje.
La paradoja de la IA
Existe además una paradoja.
La misma tecnología que permite crear fraudes más sofisticados también está siendo utilizada para combatirlos.
Plataformas de viajes, empresas de pagos y compañías de ciberseguridad están utilizando inteligencia artificial para identificar patrones anómalos, detectar cuentas comprometidas y bloquear operaciones sospechosas.
Booking.com, por ejemplo, informó que durante 2025 bloqueó 14 millones de intentos de transacciones fraudulentas y 26.000 cuentas comprometidas antes de que pudieran afectar a clientes, según datos difundidos recientemente por EL PAÍS.
Visa también señala que la evolución de las herramientas de seguridad está permitiendo reducir determinados tipos de fraude, aunque advierte que los ataques son cada vez más difíciles de distinguir de una actividad legítima.
Del “¿es falso?” al “¿puedo verificarlo?”
La gran transformación puede estar justamente ahí.
Hasta ahora, buena parte de la seguridad digital estaba basada en que el usuario reconociera las señales de una estafa.
Pero si una inteligencia artificial puede generar un mensaje perfecto, una página idéntica, una voz convincente y utilizar información real de una reserva, pedirle al consumidor que sea capaz de identificar el fraude puede dejar de ser suficiente.
La industria turística tendrá que avanzar hacia otro modelo:
no confiar solamente en la apariencia de una comunicación, sino verificar que la operación sea auténtica.
Eso significa reforzar la autenticación, limitar los cambios de canal, proteger los sistemas internos de hoteles y agencias, monitorizar las cuentas y establecer procesos de confirmación independientes para operaciones sensibles.
Porque en la nueva era del fraude turístico, el mayor peligro ya no es recibir un mensaje que parezca sospechoso.
Es recibir uno que parezca exactamente el mensaje que estábamos esperando.
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