Local Adventures convierte destinos complejos en viajes posibles

Hay viajes que comienzan mucho antes de subir a un avión, comienzan con una pregunta: ¿cómo llego hasta ahí?

Llegar a Japón para caminar entre sus calles, perseguir auroras boreales en el Ártico o internarse en alguno de los lugares más remotos del planeta no es un viaje que se resuelva reservando un vuelo y un hotel, son experiencias que requieren conocimiento del territorio, operadores locales, diferentes medios de transporte y, sobre todo, la capacidad de responder cuando las cosas no salen como estaban previstas. Ahí es donde Local Adventures ha construido su experiencia.

A diez años de su creación y con más de 50 mil viajeros, la empresa mexicana se ha especializado en operar sus propios viajes a destinos complejos, integrando la experiencia local y la operación necesaria para que el viajero pueda concentrarse en lo verdaderamente importante: vivir el viaje.

“Hay lugares a los que todos queremos ir, pero que muchas veces descartamos porque creemos que llegar hasta ellos es demasiado complicado. Nuestro trabajo consiste precisamente en resolver esa complejidad antes de que el viajero tenga que enfrentarla”, explica Daniel Peña, CEO de Local Adventures.

En un viaje convencional, perder una conexión puede significar un contratiempo, en un destino remoto, puede significar no llegar, de igual manera un cambio de clima puede modificar una ruta; una carretera puede quedar cerrada; un traslado puede requerir más de un medio de transporte; y comunicarse con un proveedor local puede convertirse en un problema cuando no se habla el mismo idioma.

Local Adventures lo hace desde el origen del viaje, trabajando con personas y operadores que conocen el territorio y entendiendo cómo funciona cada destino en la realidad, no solamente sobre el papel, lo que para el viajero puede parecer una sucesión de obstáculos se convierte en un itinerario diseñado para hacer posible la experiencia.

 “Cuando alguien nos dice que quiere conocer un lugar al que pensaba que era imposible llegar, no empezamos por decirle que es difícil, comenzamos por preguntarnos cómo hacerlo posible, esa es la diferencia entre vender un viaje y operar una experiencia”, señala Peña.

Despuésés de una década, la compañía sostiene que el futuro de los viajes no está solamente en llegar a más destinos, sino en hacer posibles aquellos que durante mucho tiempo estuvieron fuera del alcance del viajero común.

Los lugares más extraordinarios del mundo no necesariamente son los más fáciles de visitar, y precisamente por eso son los que más vale la pena conocer. Porque lo imposible puede parecer muy lejano, hasta que alguien se encarga de convertirlo en un itinerario. Lo imposible tiene itinerario.

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