¿Para qué usan los agentes de viajes la IA?

De la inspiración a la gestión: cómo la inteligencia artificial empieza a convertirse en una herramienta cotidiana para los profesionales del turismo

La inteligencia artificial dejó de ser una promesa tecnológica para convertirse, poco a poco, en una herramienta de uso cotidiano para los agentes de viajes.

Pero ¿para qué la están utilizando realmente?

Más allá de las grandes plataformas capaces de diseñar un viaje completo a partir de una conversación, el uso más extendido entre los profesionales parece estar vinculado a tareas concretas que permiten ganar tiempo, mejorar la productividad y ofrecer una respuesta más rápida al cliente.

Investigar y encontrar información

Una de las aplicaciones más evidentes es la búsqueda y síntesis de información.

Los agentes pueden utilizar herramientas de IA para comparar destinos, identificar atractivos, analizar temporadas, resumir condiciones de productos o encontrar alternativas ante determinados pedidos de los pasajeros.

La diferencia respecto de una búsqueda tradicional es que la IA permite plantear la consulta en lenguaje natural y recibir una respuesta estructurada, que luego el profesional puede verificar y utilizar como punto de partida.

Armar itinerarios personalizados

Otra aplicación creciente es la creación de propuestas de viaje e itinerarios.

Un agente puede introducir variables como destino, cantidad de días, presupuesto, intereses del pasajero y tipo de viaje, y obtener rápidamente una primera propuesta.

Esto no significa que la IA reemplace al agente. Por el contrario, el verdadero valor aparece cuando el profesional corrige, adapta y personaliza esa propuesta de acuerdo con el conocimiento que tiene del cliente.

Escribir más rápido

La generación de textos es probablemente una de las aplicaciones más sencillas y prácticas.

Correos electrónicos, propuestas comerciales, descripciones de hoteles, mensajes para WhatsApp, publicaciones para redes sociales y newsletters pueden ser redactados o mejorados mediante IA.

Para un agente independiente o una pequeña agencia, esto puede representar un ahorro de tiempo considerable y permitirle desarrollar tareas de comunicación que anteriormente quedaban relegadas por falta de tiempo.

Responder consultas de clientes

La IA también empieza a utilizarse como una herramienta para mejorar la velocidad de respuesta.

Desde preparar respuestas a preguntas frecuentes hasta ayudar a redactar una propuesta comercial, el objetivo es reducir el tiempo entre la consulta del pasajero y la respuesta del profesional.

Y en un negocio donde muchas ventas se definen precisamente por la rapidez con la que se responde, este aspecto puede tener un impacto significativo.

Analizar al cliente

Una aplicación especialmente interesante está relacionada con la personalización.

La IA puede ayudar a analizar conversaciones, preferencias y antecedentes del pasajero para identificar patrones y generar propuestas más ajustadas.

No es lo mismo vender un viaje a un cliente que busca el precio más bajo que a otro que prioriza hoteles boutique, experiencias gastronómicas o flexibilidad.

Cuanto mejor pueda interpretar esas diferencias el agente, mayor será su capacidad para ofrecer una propuesta realmente personalizada.

¿Y qué sigue haciendo el agente?

Aquí aparece quizás la cuestión más importante.

La IA puede generar una propuesta, pero no conoce al pasajero de la misma manera que el agente que lleva años atendiendo a ese cliente.

Tampoco reemplaza fácilmente la experiencia acumulada, la capacidad de negociar, la interpretación de una necesidad poco explícita o la responsabilidad de acompañar al pasajero cuando algo sale mal.

Por eso, más que una sustitución, el escenario que comienza a consolidarse parece ser el de una combinación entre tecnología y criterio profesional.

La IA hace en segundos buena parte del trabajo operativo. El agente aporta conocimiento, experiencia, confianza y capacidad de decisión.

El nuevo desafío: saber preguntarle a la IA

En este contexto aparece una nueva competencia para los profesionales del turismo: aprender a utilizar correctamente estas herramientas.

No alcanza con tener acceso a ChatGPT u otra plataforma de inteligencia artificial. La calidad de la respuesta dependerá, en buena medida, de la información que el agente proporcione, de las instrucciones que formule y de su capacidad para verificar el resultado.

La IA puede ser extraordinariamente útil para acelerar procesos, pero una respuesta incorrecta puede convertirse en un problema si el profesional la toma como válida sin comprobarla.

La oportunidad para las agencias

La discusión sobre la IA en las agencias de viajes ya no debería centrarse únicamente en si la tecnología reemplazará o no al agente.

La pregunta más concreta es otra: ¿qué puede hacer hoy un agente de viajes con IA que antes le llevaba una hora y ahora puede resolver en pocos minutos?

La respuesta incluye investigación, itinerarios, comunicación, análisis y personalización.

Y probablemente allí esté una de las grandes oportunidades para las agencias: utilizar la inteligencia artificial para hacer más eficiente el trabajo, mientras el valor diferencial continúa estando en la persona que entiende al cliente y sabe qué viaje recomendarle.

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