Turismo deportivo: América Latina convierte la pasión; en viajes
El deporte dejó de ser solamente un espectáculo para convertirse en un poderoso generador de viajes. En América Latina, la pasión por el fútbol, el automovilismo, el running, el ciclismo y otras disciplinas está impulsando una nueva categoría turística que combina competencia, entretenimiento y experiencias.
El fenómeno tiene una dimensión económica creciente. Un análisis de Grand View Research estima que el mercado de turismo deportivo en América Latina alcanzó unos US$51,9 millones en 2024 y podría llegar a US$183,5 millones en 2033, con una tasa de crecimiento anual compuesta del 15,4%. El fútbol aparece como el principal segmento de ingresos.
Pero el impacto va mucho más allá de la venta de entradas. El viajero que se desplaza para asistir a un partido, una carrera o un torneo necesita alojamiento, transporte, gastronomía y actividades complementarias. Y, cada vez más, aprovecha el viaje para conocer el destino.
Del estadio al destino
El Mundial de 2026 fue un claro ejemplo de esta transformación. Datos difundidos por Despegar mostraron importantes incrementos en las búsquedas de viajes de latinoamericanos hacia Estados Unidos, México y Canadá durante el primer semestre del año, confirmando el poder de los grandes eventos deportivos para modificar los flujos turísticos regionales.
El fenómeno también se observa en eventos de menor escala. México, por ejemplo, informó que durante los primeros dos meses de 2026 distintas competencias deportivas generaron 4.386 cuartos-noche y más de 35,9 millones de pesos mexicanos de derrama económica.
La lógica es sencilla: un evento puede llenar hoteles durante un fin de semana determinado, pero también puede generar consumo en restaurantes, comercios, transporte, excursiones y atracciones turísticas.
Una oportunidad para romper la estacionalidad
Para los destinos latinoamericanos, el turismo deportivo representa además una herramienta para distribuir la demanda durante todo el año.
Mientras el turismo tradicional suele concentrarse en determinadas temporadas, los calendarios deportivos permiten crear nuevos motivos para viajar en meses de menor actividad.
Argentina ya identifica esta oportunidad. Desde el Gobierno nacional se destacó recientemente que el turismo deportivo puede contribuir a atraer visitantes internacionales, captar eventos y movilizar diferentes sectores de la economía turística.
El desafío está en pasar de organizar un evento a construir alrededor de él un verdadero producto turístico.
Fútbol, pero también mucho más
El fútbol continúa siendo el gran protagonista de la región. Libertadores, eliminatorias, finales continentales y partidos internacionales movilizan miles de aficionados entre países.
Pero el mapa se está ampliando.
El running, el ciclismo, el golf, el tenis, el automovilismo, los deportes acuáticos y hasta los esports generan comunidades dispuestas a viajar para participar o asistir a competencias.
México es un buen ejemplo de esta diversificación. San Luis Potosí, reconocida como Capital Latinoamericana del Turismo Deportivo 2025, organizó más de 35 eventos deportivos nacionales e internacionales, incluyendo competencias de ciclismo y gravel que atrajeron participantes de distintos mercados.
El nuevo viajero deportivo
El turista deportivo también está cambiando. Ya no se trata necesariamente del hincha que viaja exclusivamente para asistir a un partido.
Es un viajero que busca una experiencia completa: entrada al evento, hotel, gastronomía, actividades, encuentros con otros aficionados y, en muchos casos, experiencias VIP.
Para hoteles, agencias, operadores y destinos aparece así una oportunidad para desarrollar paquetes especializados y experiencias de mayor valor agregado.
El estadio puede ser el motivo inicial del viaje, pero el destino es el producto completo.
Una oportunidad para la industria turística
La tendencia abre un campo de crecimiento para toda la cadena turística latinoamericana.
Los destinos que logren combinar infraestructura deportiva, conectividad aérea, oferta hotelera, seguridad, gastronomía y atractivos culturales estarán mejor posicionados para captar este segmento.
También las empresas turísticas tienen la posibilidad de utilizar datos para identificar de dónde provienen los aficionados, cuánto permanecen en destino y qué actividades realizan antes y después del evento.
En este escenario, el turismo deportivo empieza a dejar de ser un nicho para convertirse en una herramienta estratégica de promoción y generación de demanda.
Porque detrás de cada partido, cada carrera o cada torneo hay algo más que espectadores: hay viajeros.
Y para América Latina, transformar esa pasión en experiencias turísticas puede convertirse en una de las grandes oportunidades de crecimiento de los próximos años.
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