Mirai plantea la aparición de dos ecosistemas de distribución hotelera: la web y los agentes de IA

Mirai, compañía especializada en tecnología hotelera para potenciar la venta directa, ha publicado un análisis firmado por su CEO America, Pablo Delgado, en el que defiende que la distribución hotelera está empezando a dejar de depender de un único ecosistema digital. Según el directivo, junto al ecosistema web tradicional -el que ha dominado las reservas durante las últimas tres décadas- está empezando a surgir un segundo ecosistema de distribución, construido en torno a los asistentes de inteligencia artificial, en el que los viajeros delegarán cada vez más tareas de búsqueda, comparación y reserva.

 

Delgado no plantea la desaparición de la web ni del SEO a corto plazo, pero sí un cambio de fondo en cómo compiten los hoteles. Frente al modelo actual -basado en palabras clave, resultados de búsqueda y clics- el nuevo ecosistema funcionará con prompts en lenguaje natural y respuestas generadas por IA que, cuando procede, citan fuentes de confianza en lugar de mostrar listados de enlaces.

La personalización, señala, también cambiará: de señales limitadas como la ubicación o el historial de navegación a una personalización contextual, basada en la intención del viajero, sus preferencias y en conversaciones previas. Y el éxito ya no se medirá solo en tráfico, sino en conversaciones completadas y tareas ejecutadas por los propios agentes en nombre del viajero, lo que obligará a la industria a desarrollar métricas de seguimiento distintas a las actuales (basadas hoy en sesiones, clics y páginas vistas).
 
 
El análisis también apunta a que el navegador podría perder peso como puerta de entrada principal a la distribución hotelera, a medida que las interacciones de IA se expandan a través de aplicaciones, sistemas operativos y otras interfaces.

 

Uno de los puntos centrales del análisis cuestiona una de las suposiciones más comunes hoy en día en el sector: que basta con optimizar las webs de los hoteles para que los asistentes de IA naveguen mejor por ellas (a través de GEO, AI SEO o Web MCP). Para Delgado, esto es solo una fase de transición, no la arquitectura final: la web fue diseñada para publicar documentos legibles por humanos, mientras que los agentes de IA necesitan información completa, contextual, actualizada de forma continua y fiable no solo para responder preguntas, sino para ejecutar acciones en nombre del viajero.

Su argumento se apoya en datos propios de Sarai, el asistente de IA nativo de Mirai. Tras analizar millones de conversaciones con huéspedes, solo alrededor del 30 % de las preguntas puede responderse con la información publicada en la web de un hotel. El 70 % restante depende de conocimiento operativo -políticas del hotel, procedimientos, excepciones o detalles de servicio- que rara vez está expuesto en las páginas web públicas, porque ni las webs ni los sistemas de gestión de contenidos tradicionales se diseñaron nunca para eso: su función, recuerda Delgado, es inspirar, comercializar y convertir visitantes, no exponer el detalle operativo de un hotel.
 
La consecuencia, según el CEO America de Mirai, no es que los hoteles deban convertirse en empresas de IA ni construir su propia infraestructura, del mismo modo que hoy no desarrollan su propio motor de reservas, CRS o PMS. El papel de exponer ese conocimiento y esas capacidades a los agentes de IA recaerá, sostiene, en los partners tecnológicos con los que ya trabajan. Mirai afirma haber avanzado ya en esta dirección: cada hotel conectado a su plataforma cuenta con su propio endpoint MCP, además de un MCP a nivel de proveedor que representa el canal directo de miles de establecimientos, en un rol que la compañía compara con el que ya desempeña como Google Hotel Partner.
 
El texto sitúa este marco como continuación de un artículo previo de Mirai sobre las "tres capas de visibilidad" que explica cómo aparece actualmente un hotel en los asistentes de IA. Si aquel explicaba cómo se logra ser descubierto, este se centra en el paso siguiente: la interoperabilidad, es decir, que los agentes de IA no solo encuentren al hotel, sino que puedan confiar en él, entenderlo e interactuar directamente con sus sistemas.
 
Sobre esta base, el análisis identifica cuatro elementos que, según Delgado, todo hotel necesitará para competir en este ecosistema emergente, más allá de la tecnología concreta que los soporte:


 

  • Identidad: que un agente de IA pueda verificar que está interactuando con la fuente digital oficial del hotel, o con un partner tecnológico autorizado, algo equiparable al papel que hoy cumplen los dominios en la web.
  • Autoridad: que esa fuente resulte, además de oficial, fiable, en función de factores como su reputación, la calidad y frescura de los datos, la amplitud de las capacidades expuestas o incluso la relación comercial con el proveedor tecnológico. Delgado admite que aún hay incertidumbre sobre cómo se calculará esa autoridad, aunque traza un paralelismo con la evolución de los buscadores: igual que estos fueron construyendo con el tiempo señales de clasificación como el PageRank de Google, considera inevitable que los asistentes de IA acaben desarrollando sus propios criterios para determinar a qué proveedores les conceden la capacidad de operar por cuenta del usuario.
  • Conocimiento: información operativa -políticas, procedimientos, servicios- estructurada, mantenida de forma continua y disponible en formatos que las máquinas puedan consumir directamente, más allá del contenido de marketing.
  • Capacidades: que el propio agente pueda ejecutar acciones como consultar disponibilidad y precios en tiempo real, realizar o modificar una reserva, identificar a miembros de programas de fidelización o procesar un pago, no solo responder preguntas sobre el hotel.

Aunque los asistentes de IA se están convirtiendo rápidamente en la interfaz preferida para la inspiración y el descubrimiento, el embudo de reserva todavía está incompleto. La web continúa dominando las fases de consideración y transacción, aunque el análisis sostiene que esta situación está a punto de cambiar. 

 

Ese cambio, además, podría acelerarse antes de lo previsto. En agosto de 2026, Google introdujo las reservas hoteleras directamente dentro de AI Mode en Search, la interfaz conversacional del buscador, y presentó la experiencia como la posibilidad de encontrar y reservar alojamiento sin salir de una misma conversación. Delgado lo señala como un hito: es la primera vez que una de las mayores plataformas de descubrimiento de viajes del mundo conecta de forma explícita el descubrimiento conversacional con la transacción hotelera dentro de una interfaz de IA. El embudo de reserva a través de agentes, apunta, deja de ser una arquitectura teórica para empezar a tomar forma.

 

Delgado cita como señales tempranas de esta transición los movimientos recientes de varios de los grandes actores de la IA: las pruebas de Claude con envíos vía MCP, el lanzamiento de Apps por parte de OpenAI y el trabajo de Google en su propuesta de Agentic Resource Discovery (ARD)

A su juicio, si ese ecosistema termina de madurar, la ventaja competitiva de los hoteles dependerá menos de tener la mejor web y más de haber elegido partners tecnológicos capaces de prepararlos para operar en los dos entornos a la vez: el de los viajeros humanos y el de los agentes que actúan en su nombre.

Como resume el propio Delgado, la web dio a los hoteles visibilidad digital; el ecosistema de agentes emergente exigirá, además, interoperabilidad digital y serán los viajeros, no los hoteles, quienes acaben decidiendo entre estos dos ecosistemas de distribución.



 

Fuente: Mirai. Lee el artículo completo aquí.

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