Visas digitales: la verificación también debe avanzar
En un nuevo Opinion Blog de IATA, Harry Grewal, Director de Aeropuertos, Infraestructura y Experiencia del Cliente de IATA, afirma que la expansión de las visas electrónicas (eVisas) ha simplificado el proceso para los pasajeros, pero ha generado un desafío cada vez mayor para las aerolíneas: cómo verificar de forma rápida, segura y estandarizada que una autorización digital es auténtica.
Antes de permitir que un pasajero embarque en un vuelo internacional, las aerolíneas deben comprobar que cuenta con la documentación necesaria para ingresar al país de destino. Los errores pueden tener importantes consecuencias operativas y económicas, con multas y costos de repatriación que promedian los USD 9.000 por pasajero.
Mientras que obtener una eVisa puede resultar sencillo para el viajero, su verificación puede ser mucho más compleja para las aerolíneas. Dependiendo del país, la constancia puede presentarse en forma de correo electrónico, PDF o código QR, requerir una consulta en un sitio web o una conexión directa con una base de datos gubernamental, o incluso depender de una comprobación manual.
Esto representa un desafío particular para los agentes de check-in, que deben estar preparados para verificar la documentación de pasajeros que pueden viajar a prácticamente cualquier destino del mundo, incluidos aquellos itinerarios con escalas en países que también establecen requisitos de visado.
Con más de 100 países emitiendo eVisas, IATA considera necesario avanzar hacia un sistema de verificación más eficiente y estandarizado.
No digitalizar la fragmentación
Según Grewal, la solución pasa por la estandarización. Las herramientas fundamentales ya existen y se apoyan en el trabajo desarrollado por IATA y la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI).
El Control Authorities Working Group de IATA publicó recientemente buenas prácticas para la emisión y verificación de autorizaciones digitales de viaje. El documento identifica dos mecanismos clave.
El primero es la Información Anticipada Interactiva sobre Pasajeros (iAPI). Durante el check-in, la aerolínea envía electrónicamente información del pasajero al gobierno del país de destino y recibe una respuesta en tiempo real. De esta manera, las autoridades pueden confirmar si el pasajero cumple con los requisitos para realizar el viaje.
Según el blog, las aerolíneas registran tasas de cumplimiento documental hasta 20 veces superiores en los países que cuentan con sistemas iAPI integrales frente a aquellos que dependen de verificaciones manuales. Sin embargo, actualmente menos de 30 países utilizan estos sistemas.
El segundo mecanismo es la Autorización Digital de Viaje de OACI (DTA), que proporciona una prueba estandarizada y firmada digitalmente de que se ha emitido una autorización electrónica. En lugar de que cada país genere una constancia diferente, la información esencial se presenta en un formato uniforme que puede ser autenticado.
Ambos mecanismos son complementarios. iAPI permite verificar en tiempo real la situación de un pasajero directamente con un gobierno, mientras que DTA proporciona una prueba digital estandarizada de la autorización, incluso cuando no es posible realizar una comprobación mediante iAPI.
El próximo paso
La adopción universal de iAPI y DTA llevará tiempo, especialmente debido a las consideraciones relacionadas con la seguridad nacional. Sin embargo, esto no debería impedir que los gobiernos avancen mientras tanto.
Entre otras medidas, Grewal señala que los Estados pueden alinear las actuales confirmaciones de visas con los estándares internacionales, desarrollar métodos de verificación que puedan integrarse con los sistemas de check-in de las aerolíneas e involucrar a las compañías aéreas antes de implementar nuevos programas.
La adopción de estándares globales no limita la soberanía de los gobiernos para establecer quién necesita una visa, cuáles son las condiciones de entrada a su territorio o sus políticas migratorias y de control fronterizo.
El mensaje central es claro: los gobiernos han avanzado considerablemente en la digitalización de las solicitudes y aprobaciones de visas, pero ahora la verificación debe ponerse al día.
La pregunta ya no debería ser únicamente “¿cómo emitimos una visa de manera digital?”, sino también “¿cómo puede una aerolínea, al otro lado del mundo, comprobar que esa visa es válida?”.
Las visas digitales tienen el potencial de hacer que los viajes sean más rápidos, sencillos y seguros, pero para cumplir plenamente esa promesa deben ser tan fáciles de verificar para las aerolíneas como lo son de obtener para los pasajeros.
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